Vocación o lingüística

 

 

 

 

 

 

Etimología del término “Vocación”: Del latín vocatio (acción de llamar); vocare (llamar) ¡Llamar a gritos!

 

Goce vocálico. Mítico origen gutural del habla. En vez los idiomas integran organizaciones sociales y jurídicas más

 

complejas que la de las primitivas hordas hablantes. Sin entrar en tecnicismos, recordemos que no todo hablar

 

corresponde a la dimensión de un idioma: dialectos, jergas, idiolectos, metalenguajes, etc.

 

A la manera de las series complementarias, de una parte pensamos el goce y de la otra, la ley. Modo de examen que arrastra un positivismo

 

-pretendidamente- vestigial. Cuadrillas chillonas, fueron los primeros hombres de letras. Los mitos y religiones no dejan

 

–no cesan- de relatar la necesaria pérdida de goce en la constitución de las civilizaciones: YHWH -le

 

Tétragramme, Dieu d'Israël, un des noms désignant Dieu-, Jehova o Yahveh. Que ya no grita; la letra

 

debe subsumirse –de acuerdo con la ley- a un orden. El hombre de letras no cesa de no substituirse

 

por el hombre sintáctico, o también no cesa de no inscribirse. Pretendemos haber ubicado un nuevo modo de decir (d)el “malestar en la civilización”.

 

 En resumen un "Test Vocacional" equivaldría a un “dime cómo gritas y te diré qué quieres”.

 

 Elegir, según la vocación, valdría como un intento de encontrar lo que resta (siempre en clave positivista) de la

 

Castración SIMBÓLICA[1]

                                                   

                                                       08-04-07                 Carlos Norberto Mugrabi



[1] Gritado, por las dudas…